Preparar café forma parte de la rutina diaria de millones de personas.  Si nunca has utilizado una cafetera, el proceso de elaboración es muy fácil e intuitivo. Sigue estos sencillos pasos para hacerte una buena taza de café utilizando tu Dale!Café favorito.

Preparación básica de café

El punto de partida de esta guía es el café molido.  Si lo tienes en grano puedes darle un vistazo a estos tips para moler el café correctamente.

1. Coloca un filtro de café en el lugar correspondiente. Es mejor utilizar un filtro de papel blanqueado o reciclado y es recomendable que sean de un solo uso.

Muchos percoladores vienen con su propio filtro de malla. Si puedes conseguir uno con este tipo de filtro, probablemente sea la opción más práctica y ecológica, aunque los mismos permiten que un fino sedimento pase a la taza y esa sensación no es tan agradable.  En este caso puedes experimentar con una molienda un poco más gruesa.

2. Mide la cantidad de café. Dependiendo del tipo de percolador que tengas y del tipo de café que quieras hacer, variará la proporción adecuada entre el café y el agua.   Te invitamos a experimentar hasta llegar a tu proporción ideal.  Toma en cuenta que cada café es diferente, en algunos necesitarás un poco más de café, en otros necesitarás un poco menos.  La proporción con la que recomendamos iniciar es de una cucharada grande por un pocillo de agua.  Si utilizas tazas pequeñas puedes arrancar experimentando con una cucharadita por taza.

Recomendamos usar una balanza para pesar el café y lograr tazas consistentes una vez hayas logrado tu proporción ideal.

No tengas miedo a experimentar.  Todos los cafés son diferentes!

 

3. Mide la cantidad necesaria de agua para hacer el café. Para medir, puedes utilizar las líneas de medida del recipiente para el café, las del depósito de agua de la cafetera o puedes utilizar tu pocillo (o taza) si no quieres hacer la jarrilla entera (nuestra recomendación!).  Esto evita el desperdicio y hace que sea más fácil llegar a tu proporción ideal entre agua y café.  Utiliza el recipiente del café (o una taza) para echar el agua en la cafetera (suele haber un depósito encima o detrás del filtro).

Si es la primera vez que preparas café, quizás te veas tentado a verter el agua directamente sobre el depósito para el filtro. No lo hagas. Échala en el depósito específico en el que se retendrá hasta que empiece el proceso de elaboración. Después de echar el agua, vuelve a poner el recipiente para el café sobre el plato térmico.

4. Enchufa el percolador y enciéndelo. Algunos percoladores empiezan a hacer el café automáticamente, mientras que otras requieren una configuración manual.
5. Espera hasta que el café se haya hecho antes de servirlo. Algunos percoladores ofrecen la opción de interrumpir el proceso de elaboración para poder servir una taza antes de que se haya hecho todo el café.
6. Si utilizas un filtro de papel, tíralo en cuanto termines. Si tardas demasiado en retirar el café molido y empapado, el agua que hay en el filtro goteará sobre el recipiente y el café quedará demasiado amargo.

Si utilizas un filtro reutilizable de malla, simplemente tendrás que vaciarlo, tirar los restos de café a la basura (o reciclarlos, aquí te damos algunas ideas) y lavarlo.  Una vez termines de utilizar tu percolador debes lavar tanto el portafiltro como la jarra con agua fresca.  Este paso es muy importante para evitar que los restos de café se vayan acumulando en las piezas, afectando el sabor del café.

Si tu percolador es con jarra de vidrio te recomendamos tomar el café en la siguiente media hora de preparado ya que el calor directo de la base sobre el vidrio “quema” el café.  Si tu percolador es de termo puedes disfrutarlo dentro de la siguiente hora de preparado ya que no hay calor directo sobre el café.

 

 

 

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